10 supergrupos actuales que deberías conocer (1ª parte)

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Supergrupo: dícese de una formación musical cuyos integrantes son artistas de reconocido prestigio, famosos por el éxito anterior de sus bandas de origen.

Una juntanza de celebridades, por decirlo con otras palabras, que nos hace soñar con la mezcla de bandas de renombre como quien construye castillos en el aire diseñando, por ejemplo, el 11 de gala de la Champions. ¿Cómo sonaría una banda con Neymar, Neuer y Pogba juntos? ¿Cómo jugaría un equipo con Eddie Vedder (Pearl Jam) y John Convertino (Calexico)? Nos encanta hacernos esas preguntas. Hay veces que el supergrupo suena a una u otra banda de las que se ha nutrido, otras veces a un cóctel a partes iguales, y otras, la verdad es que en contadas ocasiones, suena a algo totalmente nuevo. La historia de la música está repleta de estas formaciones –desde Cream o Crosby, Still and Nash (and Young) a las más recientes Temple of the Dog, A Perfect Circle, Audioslave, The Good, the Bad & the Queen o Atoms for Peace–, pero parece que en el último año o año y medio han proliferado de manera masiva; y en Cuatro Pistas vamos a repasar, en dos capítulos, algunas de las propuestas actuales más interesantes.

EL VY (Matt Berninger + Brent Knopf)

El proyecto paralelo del carismático vocalista de The National puede entrar perfectamente en esta categoría pese a la relativa celebridad de su compañero Brent Knopf, conocido por liderar Ramona Falls y por su participación en Menomena. Lo que sí es seguro es que, en este caso, la sombra de The National ha podido con el proyecto, quizá excesivamente ligado a la voz del barítono de Ohio, que no ha significado más que una versión superficial, desnuda y un tanto frívola de la gran banda responsable de Aligator, High Violet o Trouble Will Find Me. En cualquier caso, temas como ‘I’m the Man to Be’, ‘No Time to Crank the Sun’ y, sobre todo, ‘It’s a Game’ hacen que merezca la pena explorar el hasta ahora único trabajo de EL VY, un Return to the Moon que generó mucha más expectación que atención cuando ya estaba en el mercado. Una buena lección para todos aquellos que pensaban que The National empezaba y acababa en su cantante: los hermanos Dessner y los Devendorf han salido indirectamente reforzados por esta aventura de Berninger.

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LNZNDRF (The National + Beirut)

Y los Devendorf han salido directamente reforzados del otro proyecto paralelo de The National: LNZNDRF, formación resultante de la unión de los dos hermanos con Ben Lanz, colaborador habitual de los de Cincinnati o de Sufjan Stevens, y miembro semifijo de Beirut. Porque lo cierto es que, aun manteniendo vivo el estilo elegante y noble de The National, LNZNDRF parece casi una liberación instrumental con respecto a la voz de Berninger, cuya ausencia es clave para que prestemos atención a los detalles orgánicos, de altísima clase en todo momento. Incluso podría decirse que los mejores temas son íntegramente instrumentales, como ‘Future You’, ‘Hypno-Snake’ o la monumental ‘Samarra’, pero estaríamos siendo injustos con temazos como ‘Beneath the Black Sea’ –la más próxima a The National– o la espacial ‘Mt Storm’. Su álbum de debut homónimo no ha tenido la trascendencia ni la atención que merece, seguramente debido al perfil menos mediático de los hermanos Devendrof –con respecto a Berninger, pero también a los hermanos Dessner–, pero ojo, porque puede colarse en alguna de las listas de lo mejor de 2016.

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D.A.R.K. (The Cranberries + The Smiths)

Dolores O’Riordan, la legendaria cantante de The Cranberries, y Andy Rourke, bajista de The Smiths, son la “D”, la “A” y la “R” de D.A.R.K., un trío completado por el Dj y productor Olé Korestsky, que entendemos que es la “K”. Su primer álbum como supergrupo llegará a finales de mayo, y de momento no tenemos más que dos temas para evaluar lo que podemos esperar de esta rimbombante unión de nombres. Según han declarado los propios integrantes, el sonido de la banda fluctuará entre las tres personalidades musicales presentes, con canciones muy distintas entre sí y un montón de influencias encima de la mesa. Así, ‘Curvy’ podría ser la continuación del sonido Madchester, una suerte de herencia de New Order, mientras que ‘Loosen the Noose’ presenta una consistencia mucho más continental y una textura más suave y contemporánea. Con los años de gloria de O’Riordan y Rourke ya muy lejanos en el tiempo, cabe suponer que este nuevo proyecto no se quedará en un solo disco: Science Agrees puede ser el punto de partida de una nueva etapa en sus carreras, y de momento se han ganado la atención de medio mundo solo por ser quienes son.

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TROUBLE KNOWS ME (Madlib + Future Islands)

Se trata de una de las colaboraciones más curiosas del panorama musical actual, pero tiene su explicación. A priori, juntar a Sam Herring –vocalista y alma de Future Islands– con el genio más prolífico y respetado del hip-hop más snob podría parecer rocambolesco, pero resulta que Herring empezó en esto de la música haciendo las veces de rapero bajo el pseudónimo Helmock Ernst, y el bueno de Madlib no ha hecho sino rescatar esa vertiente del músico de Carolina del Norte en un Ep conjunto titulado homónimo. En él hallamos trazas del habitual Madlib, samples y extractos sonoros de algunas de sus innumerables publicaciones, bases con su elegante e inimitable sello, así como la áspera voz de Herring, muy en las antípodas de la que usa en Future Islands, pasando por el más radical y experimentado de los MC. La línea que distingue a un supergrupo de una colaboración corriente y moliente es fina: el requisito mínimo puede ser la publicación de al menos un Ep –en este caso de 6 temas, pero solo 11 minutos–, así que Trouble Knows Me, aunque episódico, nos vale como otro destacado ejemplo de supergrupo actual.

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KIASMOS (Ólafur Arnalds + Janus Rasmussen)

Como pueden comprobar, también aceptamos que un supergrupo sea solo cosa de dos, y más si se trata de electrónica, la modalidad musical seguramente más individualista de todas. Kiasmos, en cualquier caso, se presentaron al mundo como dúo y de manera muy discreta hace un par de años, y poco a poco la gente fue atando cabos acerca de quiénes estaban detrás del asunto. Y eran nada menos que el islandés Ólafur Arnalds, uno de esos genios nativos digitales que ha unido la educación musical clásica con la experimentación electrónica minimalista, y el feroés Janus Rasmussen, integrante indispensable de la banda electropop Bloodgroup, donde Arnalds, por cierto, hizo las veces de ingeniero de sonido. De Kiasmos se ha dicho ya todo, principalmente a partir de sus dos o tres visitas a nuestro país, pero baste añadir que pocos proyectos musicales han traducido tan bien como este el abismo espacial del extremo norte, las interminables y silenciosas ondulaciones de sus campos, y esa incomparable sensación de estar justo entre el cielo y la tierra, entre el agua y el fuego. Por el bien de la música, y por el orgullo sobrehumano de Islandia, ¡larga vida a Kiasmos!

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Continuará la semana que viene con la 2ª parte: Gone is Gone, Minor Victories, Sexwitch, Nevermen y Banquet.

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