Bring Me The Horizon quieren conquistar el mundo

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BringMeTheHorizon

Ha llegado su momento, y lo saben. Después de una década dedicados al metal en todas sus extensiones (han pasado del deathcore al alternativo, pasando por el metalcore), Bring Me The Horizon tienen la oportunidad de expandir fronteras, abandonar su Sheffield natal y conquistar el mundo con su último álbum, That’s The Spirit (Sony Music, 2015), ya a la venta.

Este trabajo parece el pináculo de un plan perfectamente orquestado que diese comienzo con su anterior álbum, Sempiternal (Sony Music, 2013), donde comenzaron a suavizar la agresividad del metalcore y los toques emo que les habían caracterizado para ofrecer un producto más vendible. Y That’s The Spirit confirma su cambio al metal alternativo más mainstream con toques pop punk, ese que ha encumbrado a bandas como Linkin Park y, sin duda, hará lo mismo con ellos.

Si en los dos últimos años les habíamos visto buscar su hueco en los mejores festivales de música europeos y tratar de cruzar océanos para llegar al público americano, podemos asegurar que ya lo han conseguido en 2015. Fue lanzar su disco hace tres semanas y empezar a anunciar fechas para girar por todo el planeta sin ton ni son. Estados Unidos, Canadá, Reino Unido, Alemania, Suiza, Austria, Suecia, Noruega, Finlandia, Dinamarca, Bélgica, Países Bajos, Ucrania, Bielorrusia, Rusia, Francia, Australia y Nueva Zelanda. Vamos, que el único país que les falta por anunciar es España, pero no perdemos la esperanza.

Con once temas nuevos, Oliver Skyes y sus chicos ya no van a tocar en salas pequeñas. Ahora tienen fechas en arenas y estadios, nuevos clubs de fans repartidos por todo el globo y tantos seguidores como detractores. Dicen que hasta que no eres criticado, copiado y odiado no eres lo suficientemente importante. Pues bien, fue lanzar su single Throne y empezar a recibir pullazos por las supuestas similitudes con el mítico Faint de Linkin Park.

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Pero ellos siguen ahí, ajenos a toda crítica, escalando cimas y demostrando que aunque cambien de forma de entender el metal, su espíritu sigue intacto. Su último disco está hecho para gustar. Abre Doomed, que brilla con sus loops y sus riffs pegadizos sin subir el volúmen hasta pasado un minuto. Me quedo con sus golpes de baqueta consistentes y los jadeos de Skyes, que van a conseguir mucha adepta adolescente.

Happy Song nos devuelve a la esencia del grupo acompañada por un coro de cheerleaders, lo que supongo hará las delicias de los seguidores norteamericanos. Y, junto con Throne, otra de las joyas que no puedes dejar de escuchar es Blasphemy. Con un dilapidario “Let it Go” que le pondría los pelos como escarpias a la princesa Elsa de Frozen, culmina con un coro eclesiástico que borra de un plumazo el pasado más trash de la banda.

Y si lo tuyo es el pop punk, te recomiendo Oh No y Follow You. Explosión de buen rollo y corazoncitos rosas (pero metaleros, eh, que somos camisetas negras). Ahí te lo dejo, para que lo juzgues y lo goces. Yo ya estoy deseando verlo en directo.

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