Crítica: Half Moon Run – Sun Leads Me On

FacebookTwitterGoogle+PrintEmail
Half-moon-run2

El tiempo puede ser nuestro mejor aliado y peor enemigo. Sus reglas rigen el devenir de toda actividad y gestionarlo muchas veces no es empresa fácil. Para un grupo como Half Moon Run, que debutó con la espontaneidad e ingenuidad propia de una banda amateur (nadie lo pensaría al escuchar “Dark Eyes”), el reto puede ser complicado, pero no inalcanzable. El ejemplo está en “Sun Leads Me On“, segundo álbum que los canadienses han publicado con la serenidad y ambición propias de unos buenos profesionales. Sin dejar de lado su alt. rock de vocación folk y ganando el pulso a las expectativas (asfixiantes, cuentan), el cuarteto da un paso al frente tres años después.

Su nueva versión de folk hogareño y ornamentado, además de conservar la calidad compositiva abraza todo tipo de armonías y arreglos para traspasar la frontera de lo funcional y seguro; dentro de su género, claro. En otras palabras, los canadienses han salido de los bosques de Montreal para descubrir paisajes inmensos, épicos y que les evadan tanto como tres años atrás. Así nos lo dieron a entender con ‘Trust‘  (single de cariz mucho más electrónico), pero en realidad los tiros no iban exactamente por ahí. Los pasajes de “Sun Leads Me On” buscan la cima de lo bello y natural, y para llegar hasta ella no descartan ningún camino. En sus trazados recordarán a algunos de sus convecinos, como por ejemplo a Fleet Foxes. Aun así, las comparaciones también pueden cruzar el charco: es difícil no acordarse de Mumford & Sons o incluso de Radiohead cuando escuchas una pista como ‘Consider Yourself‘, en la que a ratos nos parece oír a Yorke fuera de sí. Su ambición, decía, se percibe tan natural como la luz que les ha guiado hasta un segundo álbum que no se corta un pelo a la hora de expresar sus dudas existenciales y dilemas amorosos. En este sentido, el espíritu de Half Moon Run no se ve alterado lo más mínimo; ni por la presión ni por nada.

cargando…

En este trabajo hay temas que se han cocinado a fuego lento, como la inicial ‘Warmest Regards‘, que podría ser el paradigma de esa realidad que constituye el segundo álbum en la carrera de cualquier músico, especialmente en el caso de aquellos que su debut causó admiración, como el suyo con “Dark Eyes” (2012). Dylan Philips (vocalista) cuenta que ha habido mucha presión durante su gestación, factor condicionante que ha jugado a su favor en “Sun Leads Me On“. Se respira ambición: ya no solo por el hecho de consagrarse como cuarteto, sino por la cantidad de aportaciones (sintetizadores, tratado de percusiones, guitarras eléctricas) que edifican el compacto. Se hace evidente en ‘Turn Your Love‘, por ejemplo, uno de esos muchos “lugares” que recorren en el disco. ‘Hands In The Garden‘, una de las joyas acústica-eléctricas del álbum, se inspira en la liberación mental que supuso viajar a California durante su período de grabación. El contacto con el océano, el olor a mar, las olas y el surf; cada detalle tiene su lugar en esta canción, como otras tantas en el disco, que se aventuran por la vía acústica, sea de la mano de percusiones tensas (‘It Work Itself Out‘) o, arrancando en el caso de ‘Sun Leads Me On’, con guitarra acústica al desnudo.

Los coros elevan las pistas. El piano, en un interludio terriblemente honesto, define el estado de ánimo en el que se ha creado la obra. Los síntomas de su crecimiento emocional se dejan ver en ella, pero también durante todo el metraje, que pese a aportar un buen puñado de nuevas ideas no pierde alma de Half Moon Run. 

FacebookTwitterGoogle+PrintEmail

Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *