Crítica: Japandroids – Near To The Wild Heart Of Life

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Near To The Wild Heart Of Life, el nuevo disco de Japandroids, es más suave y horizontal que su fantástico predecesor, pero no por ello menos fogoso. El caudal de la cascada post-punk garagero no ha menguado, solo ha crecido a lo ancho.

Carl Lewis –suculento contrato publicitario con Pirelli mediante– nos enseñó hace años que la potencia sin control no sirve para nada. Un consejo perfectamente aplicable al mundo de la música: porque de poco valen las toneladas de distorsión, los arranques rítmicos y los gritos desaforados si no se tiene una buena base compositiva. Pero la cosa va todavía más lejos: de nada sirve la potencia de una incipiente carrera si no se toman las medidas necesarias para dar los pasos adecuados. Ahí tienen, por ejemplo, a Japandroids, el dúo canadiense autor de Celebration Rock, que ha sabido esperar su momento, cinco años después, para volver a la palestra tras haber digerido correctamente el éxito de su gran obra hasta la fecha. Artífices de un post-punk robusto, apasionado y de raíces garajeras, Brian King (guitarra, vocales) y David Prowse (percusiones, vocales) se han tomado un tiempo que les ha permitido evolucionar de  manera natural y efectiva, y que obligatoriamente ha modificado su lenguaje. Otras bandas se habrían apresurado a dar continuidad a un disco como Celebration Rock para no perder el tren de la popularidad; pero Japandroids han optado por hacer justo lo contrario: esperar para dar bien el siguiente paso.

Vertiginosa horizontalidad

Near To The Wild Heart Of Life es el tercer álbum del dúo canadiense si no tenemos en cuenta No Singles, la recopilación de EPs que publicaron un año después de su álbum de debut: un momento en el que la disyuntiva entre renovarse o aferrarse puede catapultar o volcar la proyección de su trayectoria en el mainstream. Ante todo, no hay duda de que nos hallamos ante el material más abierto y accesible del historial de la banda, el más amable, en palabras de Joan S. Luna de Mondosonoro. El tonelaje de distorsión no ha menguado especialmente, pero sí parece haberse aplicado de forma distinta, más distendida y haciendo gala de una verticalidad menos pronunciada, rebajando el ambiente de ultimátum que reinaba en su anterior álbum. En contrapartida, ganan peso los vaivenes melódicos, la épica de calle y un tipo de rítmica más accesible y sosegada. Ligeras variaciones que, en líneas generales, no cambian el espíritu básico de Japandroids.

Podría decirse que han dado con la tecla justa, que han modificado el porcentaje preciso y necesario de su fórmula para avanzar sin dejar nada de lo fundamental atrás; podría decirse que responde a una maniobra perfectamente calculada, pero lo cierto es que todo suena tan natural y sincero que no parece fruto de la programación. Lo mejor de Near To The Wild Heart Of Life es que Japandroids, cinco años después, suenan con la misma frescura desaliñada, con el mismo aliento avasallador y con el mismo contenido emocional cargado con dinamita. La morfología melódica, que sigue siendo sencilla y directa, ha ganado un punto de efectividad, sirviéndose de ella para algo más que transmitir urgencia. En definitiva, cuando creíamos que la cascada musical del dúo no podía crecer más, nos ha sorprendido con una expansión de su fórmula a lo ancho, aprovechando el mismo caudal de punk pausado para generar canciones más espaciales y horizontales.

Un paso bien dado

Apenas encontramos momentos vibrantes de ritmo desbocado al estilo ‘Fire’s Higway’ o ‘Adrenaline Nightshift’ en esta nueva entrega: ‘Near To The Wild Heart Of Life’ abre el álbum con profusión de redobles, distorsión a palmeo abierto y carisma –también con el sonido de bujías ardiendo típico de Triángulo de Amor Bizarro–, pero la sangre no pasa de ahí y no llega en ningún momento al río. La guitarra acústica y la espacialidad de ‘North East South West’ –americana a lo Japandroids–, el teclado creciente y el nervio pausado de ‘True Love And A Free Life Of Free Will’, y la especie de fade out que es ‘I’m Sorry (For Not Finding You Sooner)’ abren a lo ancho el espectro de sonido del dúo a continuación, sin por ello renunciar al volumen. La dinámica post-punk, sin embargo, no vuelve hasta la extensa ‘Arc of Bar’, con una fórmula abierta, progresiva y colindante con los terrenos de Suuns o Preoccupations, y hasta una ‘No Know Drink Or Drug’ que no acaba de estallar.

Canciones como ‘Midnight To Morning’ e ‘In A body Like A Grave’, ya en el tramo final, nos hacen creer en un futuro para Japandroids donde la épica callejera se impondrá como discurso principal. Una narrativa donde seguirán imperando la distorsión, el grito, el desaliño y la frescura, la pasión y el post-punk garajero como raíz. Lejos del inmovilismo que podría haber provocado el éxito de su anterior obra, y poco amigos también de los virajes abruptos, Japandroids han cosechado durante cinco años un paso que indiscutiblemente han dado hacia adelante. Hay mecha para rato.

Japandroids actuarán en el Primavera Sound 2017.

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