Crítica: Moderat – Live

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Live, el primer disco en directo de Moderat, resulta un calco de su último disco con el añadido de una selección de piezas clásicas espolvoreadas a lo largo del metraje. La fiabilidad alemana, llevada a extremos insospechados, ahoga las fantásticas sensaciones que transmiten en sus directos reales.

Hace medio año, cuando reseñamos el tercer álbum de Moderat, fuimos quizá demasiado críticos con el funcionamiento del apartado lírico, creciente con respecto a otras publicaciones, en relación al entramado de bases electrónicas. Con el paso del tiempo, sin embargo, parece como si el sonido se hubiera ido asentando, como si las voces se hubieran enraizado lenta pero felizmente en el terreno sintético que tan bien manejan los tres productores alemanes. III no será un trabajo tan redondo como los dos primeros del trío, pero sí mantiene un espíritu y un nivel más que aceptables. No obstante, en nuestra revisión del álbum clamábamos ante ciertos síntomas de distracción –llámenle decaimiento, agotamiento o menor capacidad de sorpresa– y casi emplazábamos a sus seguidores a apostar ya únicamente por sus directos, donde siempre han resultado tan brillantes que acaban por resultar cegadores. Pues bien, como si hubieran leído y aceptado de buen grado nuestras palabras, Moderat han publicado hace unos días Live, un disco grabado en directo este mismo verano (5 de julio) en el Velódromo de Berlín durante la gira de presentación de III: un directo que se corresponde bastante fielmente con el que vimos en el Primavera Sound y en el NOS Primavera Sound tan solo unos días antes y después respectivamente con respecto a la actuación registrada en la capital alemana.

En esta nueva publicación el trío compuesto por Apparat y los miembros de Modeselektor se ha tenido que amoldar, como es lógico, a la preeminencia de los temas de su último disco, representando éstos la mitad consumible del álbum. El resto de temas, extraídos de sus dos álbumes anteriores, son piezas que no podían faltar en un directo de Moderat: ‘A New Error’, la primera y quizá la más admirada de sus piezas, expuesta con endiablada contundencia a las primeras de cambio para regocijo –se les oye– del público, ‘Bad Kindom’, uno de los cortes bandera de su segundo trabajo, ‘Rusty Nails’ y ‘Nº 22’, donde parece que acaba el directo y empieza la sesión, marcan junto a ‘Damage Done’ y ‘Last Time’ los puntos clave de la necesaria mirada atrás que cualquier seguidor de la banda hubiera firmado a la hora de configurar el tracklist. Ahora bien, lo más interesante de esta nueva entrega de Moderat es comprobar si efectivamente sus nuevas canciones funcionan mejor desde el escenario. En concreto, si mejora la comunión entre apartado lírico y aparato electrónico con respecto al formato de estudio.

Un calco

En líneas generales no parece que haya excesiva variación ni en la interpretación vocal de Sascha Ring ni en el entramado de bases, resultando en conjunto una plasmación excesiva y extremadamente fidedigna del material publicado en abril, clavando los tiempos y las líneas melódicas casi al milímetro. Decepción. No hay nada nuevo en ‘Ghostmother’ ni en ‘The Fool’ –muy en la línea de The xx–, dos temas cuya lírica apenas aportaba un prescindible revestimiento pop a dos bases bien pausadas. Tampoco hay modificación ni añadido alguno en ‘Intruder’, seguramente el tema más acertado de III: clavan hasta el nudo central, segundo a segundo. Compruébenlo: esto es fiabilidad alemana y lo demás son tonterías. Eso sí, la dimensión del tema estrella colocado justo después del hit ‘A New Error’ también nos habla del disminuido tamaño de III con respecto a II y, sobre todo, a Moderat.

Los únicos aunque muy leves añadidos presentes en el álbum se hallan acumulados en el tramo central del mismo: en una terna de temas que casualmente ya funcionaban bien en el disco. Hablamos de la prórroga de loops de ‘Animal Trails’, una pieza totalmente muda, intensa y bien conducida, del minuto y medio extra de juegos electrónicos en la segunda mitad de ‘Reminder’ y, por supuesto, del remix de Siriusmo de ‘Eating Hooks’ que sigue a la original, también clavada con delirante exactitud. Cabe señalar, como conclusión, que el tracklist del álbum no se corresponde exactamente con el setlist de aquella noche en Berlín. Si a esto le sumamos que en nuestro recuerdo las actuaciones de este verano de Moderat tenían más derivas electrónicas, más minutos de sesión propiamente dicha, nos queda pensar que lo que realmente quería publicar era un calco de su último disco con una selección de piezas clásicas espolvoreadas a lo largo del metraje. Así pues, no podemos sino reafirmarnos en nuestra opinión de que funcionan mejor en directo aunque no lo demuestren especialmente en esta nueva publicación. Será la magia del directo real…

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