Crítica: Unknown Mortal Orchestra – Multi-Love

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Multi-LoveLa búsqueda de nuevas formas de expresión. Esa necesidad vital que suelen experimentar la mayoría de grupos (con mayor o menor intensidad) y que no siempre termina dando sus frutos. El tema daría para un estudio sociológico, de cómo la gente lo encaja y posteriormente lo asimila. Cuando hay voluntad y buenos propósitos, la recompensa suele ser grande, y el ejemplo claro de ello es el nuevo disco de Unkown Mortal Orchestra, “Multi-Love”. Lo suyo, por si cabía alguna duda, no fue oportunismo. Tampoco producto de la psicodelia australiana comandada por Kevin Parker. UMO, en su apuesta por fusionar el lo-fi con la psicodelia clásica, proponían algo que, a su manera, seguía esa estela. Y debo reconocer que en su momento hasta me parecía atrevido, impresión que ahora se queda en nada. Esta vez, Ruban Nielson, alma y cerebro de este proyecto, ha ido un paso más allá con criterio y decisión, dando una vuelta de tuerca a su ideario musical para reivindicarse a si mismo.

La referencia inmediata fue el single ‘Multi-Love’, una maniobra que nos dejó con cara de póker. A un servidor el primero, pues fue un indicio tan consistente que costó hacerse una idea aproximada de por dónde irían los tiros. Muy definidos y a la vez poco delimitados, como el amor polifacético expresado en él; honesto e imprevisible a partes iguales. Por llegar estaba toda esa devoción. Abrazarla con el certero presentimiento de que, pese a sus contrastes, “Multi-Love” es una obra seductora (en todos los sentidos), evita perderse en el mapa. Porque a parte de la psicodelia sesentera que ya conocíamos -aquella que encajaba como bso de films de Santley Kubrick- Ruban Nielson ha puesto sus cinco sentidos a la hora de esculpir un amor que se adapta a todo tipo de géneros.

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El segundo paso firme está bien dado. ‘Like Acid Rain’ es un tema que nos abre las puertas al funk más baliongo (hay alma de Jamiroquai), sin perder de vista sus raíces. Y es que en todas sus facetas UMO suenan enteros e interesantes. Tanto en su versión disco de los ochenta (‘Can’t Keep Checking My Phone’)  como en su labor más psicodélica (en la que también flirtean con el R&B), los neozelandeses invitan a la pista de baile. Incluso en su cara menos reconocible (a estas alturas todo lo es) cautivan: ‘Extreme Wealth and Casual Cruelty’, que marca el ecuador del disco, sigue descubriéndonos un mundo, tanteándonos con una balada (muy Devendra Banhart) con la que acabas rendido. Esa voz arrastrada, dolida, y esas trompetas lo inundan todo de romanticismo.

Coincide que “Multi-Love” se ha gestado en un período de regeneración personal donde Nielson buscaba liberarse de sus épocas más grises (emocionalmente se siente recuperado). Se percibe que “Multi-Love”, en consonancia con sus intenciones, es un álbum que no se cierra a nada y que además llega a todo. Lo de “celebratorio” -así lo definían antes de presentarlo-, lo entiendo en esas referencias: su frontman ha conseguido que su proyecto recobre el sentido y eso, por encima de cualquier buen disco, es un triunfo.

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