Crónica: Merchandise @ Razzmatazz 3 (31/03/17)

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A tenor de A Corpse Wired For Sound, su sexto y último trabajo, Merchandise podían haber dado en su actuación en la sala Razzmatazz 3 de Barcelona uno de esos conciertos en sala pequeña del que los asistentes hablarían orgullosos años después al verles llenar Apolo. Pero no fue del todo así.

Aunque la trayectoria y la discografía de Merchandise, cuarteto de rock proveniente de Florida, tuviera ya cierto recorrido hasta el pasado curso, no se produjo hasta entonces su definitiva explosión a nivel de circuito mundial. El detonante fue A Corpse Wired For Sound, su sexta referencia, la segunda firmada bajo el prestigioso amparo el sello 4AD: un trabajo con el que la banda capitaneada por Carson Cox por fin se ha definido estilísticamente, apostando claramente por un sonido oscuro, penetrante y mayoritariamente delimitado dentro de los parámetros del post-punk.

Con estas credenciales, y tras haber formado parte del extensísimo cartel del pasado festival SXSW, Merchandise se presentaban en la sala Razzmatazz 3 de Barcelona, al tiempo que en la puerta de la sala 2 se acumulaban autorizaciones de acceso a menores de edad al concierto de Kinder Malo y Pimp Flaco. Sin entrar en cómo este hecho podría explicar la realidad musical que vive el público de nuestro país, y en concreto el de Barcelona, lo cierto es que los de Florida ni siquiera lograron llenar el reducido emplazamiento que se les había asignado; y no será por la buena promoción que de ellos hizo la promotora responsable: Miles Away.

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En cualquier caso, no será este el mayor error que haya cometido un no asistente al concierto en toda su vida, puede que ni siquiera sea el peor del recién inaugurado fin de semana. Los norteamericanos no dieron un mal concierto, pero tampoco dieron uno que vayamos a recordar, más allá de afecciones particulares. Lo más destacado, desde el punto de vista de quien escribe estas líneas, fue la batería inicial de buenas canciones, extraídas de su último disco, y la permanente demostración de habilidad del guitarrista principal, Dave Vassalotti, entregado por completo a su instrumento entre bandazos, espasmos y largos períodos en los que se sentaba en el suelo para jugar con el sonido. Cox, por su parte, interpretó siempre el papel de frontman haciendo gala de ciertas dotes teatrales y actuando como si lo hiciera ante el doble o el triple de público. Algo encomiable.

La nota carimática

Volviendo al contenido estrictamente musical, el concierto dejó sus mejores momentos en los primeros compases. Tras una especie de intro donde las capas de distorsión se mezclaban buscando el caos, irrumpió en escena la estimulante y entusiasta ‘Lonesome Sound’: uno de los mejores cortes de A Corpse Wired For Sound. Toda la versatilidad que Merchandise ha ganado durante estos casi diez años en activo se concentran en este tema, demarcando con claridad la particularidad eminentemente rockera de su propuesta dentro de los amplios márgenes del post-punk. A ésta le siguió ‘Flower of Sex’, con una batería que, pese a las reducidas dimensiones del emplazamiento, logró perfilar ese ritmo a grandes zancadas; y a continuación, cerrando un inicio casi inmejorable, ‘Right Back to the Start’. Aquí Cox cambió guitarra –que usa de manera intermitente– por sintes, protagonizando esa deriva gomosa, casi de beat, con la que los de Tampa tanto se han acercado en esta última entrega al universo de los antiguos Depeche Mode.

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Sin embargo, el recital no estaba pensado como presentación de su último trabajo, ya que hasta aquí llegaron con él: a partir del quinto tema empezaron a bucear en sus anteriores referencias, aplanando texturas y distorsiones, menos ricas en After The End y, sobre todo, en Childrren Of Desire, y renunciando del todo a muchos de los avances que han demostrado en A Corpse Wired For Sound. Así, interpretaron canciones como ‘Green Lady’, ‘True Moment’, ‘Time’ o ‘After The End’ con menos brillo, volumen y magnetismo de lo que nos hubiera gustado, aunque siempre sin desperdiciar ocasión para buscar la nota carismática.

Una auténtica lástima, casi de pecado, que se dejaran en el tintero maravillas como ‘Crystal Cage’, ‘Silence’ y, sobre todo, ‘Shadow of the Truth’. Un error imperdonable.

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Fotos de Pablo Luna Chao.

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