El imperio Darkside: de Nicolas Jaar al Dave Harrington Group

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Con Nicolas Jaar empezó todo. Repasamos la trayectoria del productor chileno-norteamericano deteniéndonos en sus mayores logros hasta la fecha: su primer álbum en solitario, la creación y expansión de Darkside, y la culminación del colectivo a través de su sello Other People.

La música electrónica es el lenguaje del siglo XXI. No es solo una cuestión restringida a la noche, a los clubs, al baile o al chunda-chunda: hoy por hoy, casi todas las fórmulas musicales se han apoyado ya de alguna manera en las infinitas opciones que la electrónica abre de cara a la construcción musical. Se trata, más bien, de una cuestión de ingeniería, de arquitectura musical; de materiales, instrumental y técnicas de construcción nuevas al servicio de lo que el músico en concreto sea capaz de concebir. Ahora bien, como pasa con todo en esta sociedad masificada y consumista, hay productos para los gustos más variados referentes a la misma realidad o fenómeno musical. Hay fórmulas electrónicas para el consumo rápido –como el fast food– y las hay más sesudas y sofisticadas, donde se prima, o al menos se conjuga, cierta intelectualidad con el mero efectismo fiestero. Nicolas Jaar practica la que se ajusta al segundo grupo: un niño prodigio, destinado a hacer algo grande, que ya lidera lo que podríamos empezar a denominar como el pequeño imperio Darkside.

Como hacemos con el romano, la evolución del imperio de Jaar se puede subdividir en tres etapas: monarquía, imperio y república (el romano solo cambia de orden las dos últimas), correspondiendo la primera al segmento de carrera que Jaar acometió en solitario, la segunda a su confluencia con Dave Harrington en Darkside, y la tercera, extinta dicha unión de facto, a un período que se ha abierto recientemente en el que el mensaje musical de Jaar parece haberse extendido de forma horizontal y colectiva. Desde su sello Other People, y a través de la última incursión de su amigo Harrington en los fértiles terrenos de la experimentación y el free-jazz electrónico. Pero vayamos por orden.

Fase 1: Monarquía. Primeros pasos del joven Nicolas Jaar

Nacido en Nueva York hace solo 26 años, hijo del arquitecto y fotógrafo chileno Alfredo Jaar y de madre franco-chilena, Nicolas Jaar empezó a moverse en los circuitos electrónicos de su ciudad ya antes de cumplir los 18, publicando además varias canciones y Eps con Wolf + Lamb Records, el sello del prestigioso dúo de funk-house de Brooklyn. Pero su primera manifestación masiva ante los mortales llegaría en 2011, a sus 21 años, al publicar la joya engarzada que es Space Is Only Noise: un tratado de cómo hacer electrónica blanca, elegante y diáfana sin llegar a la pedantería de ciertas fórmulas IDM.

El álbum obtuvo críticas sensacionales, pero su tamaño se mide mejor escuchando temas como la cavernosa ‘Too Many Kids Finding Rain in the Dust’, la muy queda y sutil ‘Keep Me There’, la subterránea ‘Space is Only Noise If You Can See’ o ‘Variations’, el corte situado a las puertas del techno con el que casi cierra el disco. Un trabajo minimalista en el que hay espacio para la introducción de arreglos orgánicos con mucha clase, y con el que deja clara la concepción casi arquitectónica de su sonido.

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Fase 2: Imperio. Causas y desarrollo de Darkside

En la gira mundial de presentación de aquel inconmensurable álbum Nicolas Jaar se hizo acompañar por dos músicos para completar un set planteado como sesión electrónica: Will Epstein al saxo y Dave Harrington a la guitarra. De hecho, vinieron a Apolo y nos hicieron el amor colectivamente. Los aportes de ambos demostraron que la fórmula del disco de Jaar no era más que un plano sobre el que edificar la música en directo, pero nadie se imaginó entonces que eran, además, el germen de una idea, de un proyecto aun mayor, que más adelante se materializaría en otro álbum. El chileno-norteamericano, amo y señor de la electrónica blanca, cogió de la mano a Harrington y juntos, bajo el nombre de Darkside, se aventuraron a explorar el lado oscuro del espacio publicando Psychic, una obra descomunal donde la guitarra y la electrónica encuentran todos sus puntos en común.

A partir de este álbum, y durante un breve espacio de tiempo, Darkside se erigieron como la nueva referencia a seguir dentro de la electrónica orgánica: como los señores de un imperio capaz de absorber infinidad de elementos de los géneros más cercanos –y los no tan cercanos– para imponer un nuevo orden mundial en la electrónica. Un dúo de visionarios, para qué nos vamos a engañar. Canciones como ‘Golden Arrow’, ‘Heart’, ‘Paper Trails’ o ‘Metatron’ evidencian las infinitas posibilidades de la guitarra como base electrónica; y en otras, como la poderosa ‘The Only Shrine I’ve Seen’ o la tortuosa ‘Freak, Go Home’, ésta se alía y camufla entre sintetizadores con mayor protagonismo, pero sin dejar de sorprendernos. No obstante, el verdadero plan de dominación mundial llegó con la formulación en directo de Darkside, que dio la vuelta al planeta entre octubre de 2013 y septiembre de 2014. Ahí nos tenían a todos en el bote.

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Fase 3: República. Del individuo al colectivo: Other People y Dave Harrington Group

Sin embargo, contra todo pronóstico, y con el verano de 2014 todavía a medio hacer, Darkside anunciaron su –momentánea– separación. Una de las confluencias más fascinantes de los últimos años llegaba a su fin, pero, como en la gran novela de Asimov, habían creado previamente una especie de Fundación desde la que Jaar, Harrington y una buena pléyade de músicos afines empezaría a dar salida a mucho más material, musicalmente muy interesante. El sello Other People fue creado en apoyo del lanzamiento de Psychic en Matador, teniendo en el prestigioso sello de Chris Lombardi en mejor de los padrinos. Pero aparte de este álbum, de otros muchos de artistas como Lucrecia Dalt, Vaghe Stelle, William Basinski, Lydia Lunch, Dj Slugo, Valentin Stip, Ezekiel Honig o Solpara, o los últimos trabajos en solitario del propio Nicolas Jaar, de Will Epstein y de Dave Harrington, Other People ha lanzado también al mercado, más recientemente, un álbum extraño y fascinante con el que queremos poner el punto final a este recorrido.

Become Alive, del denominado Dave Harrington Group, es un extraordinario ejercicio de experimentación, entre lo jazzístico, lo electrónico y lo guitarrero, con el que Harrington y un grupo de hasta 12 miembros –entre los que está Jaar, principalmente a la producción– dan salida a toda su creatividad. De izquierda a derecha en la foto de cabecera: Ben Lieberman, Tlacael Esparza, Cale Parks, Will Epstein, Morgan Z, Dave Harrington, Jordan Goldstein, Nate Sloan, Andrew Fox, Dr. Kevin Patton, Nicolas Jaar, Samer Ghadry. El disco al principio cuesta porque es denso, aparentemente caótico y muy poco melódico, pero van apareciendo instrumentos (vientos, principalmente) poco a poco y la guitarra acaba por tomar el control. ‘Cities of the Red Night’ y ‘Become Alive’ empiezan a ser ya más accesibles, con pasajes preciosos de mágica improvisación y de desmelene de distorsión y vientos; y al final, con la melódica aclaración de ‘All I Can Do’, entendemos por fin el dibujo completo del experimento.

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El imperio Darkside, a la espera de un nuevo rebrote de autoridad, se ha convertido por tanto en un sistema de músicos y artistas de música electrónica del que empiezan a emanar muy buenas noticias. El Dave Harrington Group es quizás el ejemplo o la vertiente más alejada de los inicios solitarios y minimalistas del arquitecto chileno-norteamericano del sonido y del espacio; un Jaar que, pese a haber sacado varios temas a posteriori de Darkside, ha cedido protagonismo al colectivo mientras no da a luz un segundo álbum que, en este caso sí, le devolvería al trono que le pertenece, pero que no personaliza. Ahí tienen a uno que ha escapado de la tentación del lado oscuro.

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