Los cinco conciertos del Primavera Club 2015 – Crónica

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Muchas eran las citas que teníamos marcadas con flurescente y boli rojo en los horarios del Primavera Club 2015; imperdibles que debíamos ver sí o sí por el momento en que llegaban o por sus recientes e interesantes precedentes.

Pero al final, como ya apuntamos en nuestro especial de recomendaciones, el PC acaba siendo un encuentro de talentos emergentes por descubrir. Así pues, a parte de nuestros grupos destacados hubo otros que también nos alegraron la jornada.

A continuación os dejamos con las cinco bandas que más profundamente marcaron nuestro paso por el Primavera Club 2015.

formationFormation (foto: Pablo Luna)

La sorpresa del viernes la protagonizó Formation. Fue un suculento aperitivo de lo que estaba por llegar, un trance festivo de viernes noche que por mi parte no esperaba. Porque el dúo británico (acompañado por otros dos compañeros), además de sentirse como dioses en la mayor de Apolo, engancharon al personal con mucha facilidad. Se les notaba cómodos encima del escenario y la prueba fue la soltura con la que interpretaron cada tema, Will, por su parte, asumiendo los galones como voz principal y líder de la banda. Lo hicieron de la mano de temas como ‘All the Rest is Noise‘ o ‘Young Ones‘ y de una puesta en escena que invitaba a seguir esos ritmos imparables llenos de alma dance. Alma viva y palpable en los hermanos Ritson, dueños de un pop celebratorio de lo más interesante que en directo desató amén de bailes y dejó el terreno listo para Roosevelt. Pese al lapso que separó ambos conciertos el ritmo no decayó.

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Roosevelt (foto: Eric Pàmies)

Con la foto de Eric Pàmies os lo decimos todo. La desbandada entre conciertos, decía, fue anecdótica porque a la hora y poco Marius Lauber congregó a sus seguidores de corto y largo recorrido con la intención de encender (de nuevo) a todos los presentes en sala. No les costó nada. En la línea de Formation, el alemán desplegó una sesión de pop electrónico colmada de ritmo, espíritu y elegancia. Empezaron (eran tres) arriba y terminaron, si cabe, más arriba, agitando a la gente a base de bajo y sintetizadores, y encandilando con una voz limpia y fluida. Más allá de lo accesible y bailable de su música (recuerdan a una versión más vivaracha de Hot Chip), Roosevelt demostró poseer una fuerza y presencia en directo que explican porqué semanas atrás su nombre estaba en boca de todos. Porque efectivamente son un grupo a seguir de cerca.

Cala-Vento

Cala Vento

A Cala Vento los esperábamos con serio anhelo. Su concierto se nos hizo cortísimo y a ellos también. Con el tiempo medido (30 minutos de reloj), Joan y Aleix pusieron la directa y nos azotaron con ese vendaval que es Cala Vento, un combinado de batería y guitarra que no respira, espíritu rock que siente y que arrolla como una locomotora. Los de l’Empordà, que finalmente tocaron a las 18:45 en la sala 2 de Apolo, refrendaron ese buen sabor de boca que ya habían dejado con sus anteriores entregas. Personalmente, más allá de lo contundente que sonaba el cuadro instrumental, me gustó lo bien que conjugaron ambas voces en directo. Con ‘Isabella Cantó‘ (todavía más temazo en directo) o ‘Unos pocos y otros tanto‘ encendieron a los presentes en sala, que no éramos muchos. Sin embargo, y pese a la fugacidad del encuentro, hubo conexión. Que me quedara con ganas de más es otra historia.

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Chastity Belt (Foto: Pablo Luna)

Chastity Belt no pudieron salir más sonrientes al escenario. El joven cuarteto de Washington (una de nuestras citas imperdibles) se plantó en la sala 2 de Apolo entre carcajadas y la emoción de tocar por primera vez en la península. ¿Nervios? Pues tenía toda la pinta, pero lo cierto es que en directo no vacilaron ni un solo segundo. Entre ellas se respiraba una complicidad propia de cuatro amigas que son uña y carne entre ellas, que comparten look e intercambian sonrisas compulsivamente. Tocaron un buen puñado de temas de “Time to Go Home“, algo que ya imaginábamos, sin embargo no esperaba una puesta en escena tan frontal. Julia Shapiro tiene una voz que procura dejar en primer plano y eso hizo ganar puntos a su pop desinhibido, honesto y juvenil. Derrochan personalidad y su fórmula, definitivamente, funciona. ‘Cool Slut‘ o ‘Drone‘ arrancaron tímidos bailes entre una multitud que no abarrotó la sala, pero sí se hizo notar.

Empress Of
Empress of (Foto: Pablo Luna)

No se si fue la despedida perfecta para este Primavera Club (a Algiers ya no llegamos), pero Lorely Rodríguez, el alma de Empress of, entregó una propuesta frágil y honesta con la intención de calar en la última jornada de domingo. Y lo hizo, desde luego, gracias a su sólida propuesta y a su voz acrobática. Llegó hasta donde se propuso, sin despegarse del ritmo que desprendía su pop electrónico, a ratos clásico, ensoñador y minimalista. Su synth-pop sonó proporcionado y equilibrado, lo que permitió que conectáramos fácilmente con ella y su delicada voz. Si bien el repertorio estuvo marcado por canciones de su nuevo álbum (“Me“, 2015), pero si hubo un momento que destacó especialmente ese fue el de ‘Everything is you‘. Temazo donde los haya.

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