Los discos de mi vida, por Murdoc

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Volvemos con la sección “Los discos de mi vida”. No los de quien escribe estas líneas, claro, sino los de una serie de artistas nacionales que conforman, según nuestra modesta opinión, la flor y nata actual del panorama musical nacional.

Por aquí pasarán bandas y artistas de todo tipo para entregarnos la selección definitiva: los cinco discos más importantes de sus vidas, en orden cronológico y asociándolos a sus recuerdos más preciados. Una bonita forma de conocer un poco más a nuestros artistas nacionales favoritos.

Después de varios años participando en diferentes proyectos musicales –Mine!, Mataleón o Eh!–, Bernat Sànchez comenzó su andadura en solitario el año pasado bajo el nombre de Murdoc al publicar Deprimix, Placalt, Malin con Great Canyon Records, el sello fundado por Joana Serrat. El álbum, que resulta tan difícil de clasificar como estimulante, está plagado de elementos instrumentales y narrativos muy frescos en contante centrifugado. Pop alternativo, rock experimental, folk de habitación, pero sobre todo discurso: letras y formas musicales vivas, atrevidas e inteligentes, que siempre cuentan algo.

Las 11 canciones de Deprimix, Placalt, Malin (…) se presentan con envoltorios orgánicos bien diversos, recurriendo con pericia a elementos de infinidad de géneros, pero con un contenido interno que siempre acaba remitiéndonos al mismo tipo listo en primera persona que nos cuenta cosas más o menos trascendentales. Ahora bien, lo realmente destacable (…) es la manera en la que nos las cuenta: de cara, con valentía, y mediante unas formas que, de uno u otro modo, siempre se conectan con la morfología instrumental, rítmica y estilística de cada tema” (Alta Fidelidad)

Las letras de Murdoc son espontáneas, personales y costumbristas, sin apenas tapujos o subterfugios, pero sí llenas de humor, sarcasmo, acidez y emoción. Sànchez no se reconoce a sí mismo como escritor: confiesa que aún le queda mucho por aprender en ese aspecto, pero no ha renunciado a intentarlo a tumba abierta y el resultado es enormemente prometedor. Fundamentalmente porque son letras atrevidas que detrás esconden inteligencia, capacidad de observación y puntería expresiva; pero también porque casi siempre tienen que ver con la propia música” (Indiespot).

Su propuesta, 100% personal, tiene mucho que ver con quién es Bernat Sànchez: un apasionado de la lectura y de las historias, un humilde y ecléctico oyente de todo tipo de música, como bien demuestran los cinco discos que ha seleccionado como los más importantes de su vida.

VVAA – CuentaCuentos de Salvat (1983-4)

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Cuándo lo conociste: Aún no sabía contar hasta veinte.

Cómo lo conociste: Semanalmente mis padres me compraban los fascículos de la colección CuentaCuentos de Salvat. Venía siempre un librito y un cassette, y los cuentos eran historias loquísimas, muy fantasiosas, no los típicos tradicionales-coñazo. El cassette era una radionovela de los cuentos que salían en el libro, que eran series con continuidad semanal, y les metían efectos y música. Y ai, la música…

Porqué es importante: Aquellas bandas sonoras tenían grandes genios detrás, compositores con imaginación y gusto por los timbres raros. Aquella música me marcó infinito, ha sido mi mayor influencia de largo, y, ADEMÁS, los fascículos cultivaron mi afición por la lectura, que sigue siendo mi mayor hobby. Era un producto con una calidad sin parangón, y lo sé porque lo he revisado muchas veces: toda la experiencia era un pack perfecto, un viaje instantáneo a un sitio mágico y colorido que se sentía más real que el mundo real. Debo haber copiado la apertura de El ogro Grogro media docena de veces.

THE BEATLES – Sgt. Peppers Lonely Hearts Club Band (1967)

Cuándo lo conociste: Debía tener 10 años. Verano soporífero en un pueblo de interior. Un día encontré un walkman gigante, tenía un altavoz mono incorporado y este cassette dentro.

Cómo lo conociste: Fue la primera vez que escuché un disco voluntariamente. Para mí la música se había convertido en algo odioso, obligado como estaba a estudiar violín en el conservatorio, lo pasaba fatal, era infumable. No recuerdo cómo fue, pero pasó, de repente estaba ahí dentro, metidísimo. Lo escuché cada día muchas veces, con aquel altavoz de mierda, hasta que mi abuela me compró unos auriculares.

Porqué es importante: Aquello me transportaba a un universo distinto, como los cuentacuentos, pero este era más complejo y misterioso, lleno de sonidos y voces alucinantes. Está abarrotado de ideas geniales, muy puras y muy bien ordenadas, hay mucha claridad. Creo que por eso funciona tan bien con los niños. Como los cuadros de Dalí o el Pocoyó.

FELIX MENDELSSOHN – Concierto para violín en mi menor Op.64 (1845)

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Cuándo lo conociste: Al poco de reconciliarme con la música, a la vuelta del verano del Sgt. Peppers Lonely Hearts Club Band.

Cómo lo conociste: Mi padre es un gran melómano y pilota muchísimo de clásica. Un día oí como escuchaba esta pieza en el salón. Por primera vez algo así me llamaba la atención. Le pregunté:

  • – ¿Qué es esto?
  • – Mendelssohn.
  • – No lo conozco, debe ser muy desconocido ¿no? (recordemos que yo iba al conservatorio)
  • – Si vas diciendo cosas así la gente verá enseguida lo ignorante que eres.

Así es mi padre, dando baños a quien se los merece.

Porqué es importante: Ahí empecé a entender que 100 años escasos de música popular no pueden competir con toda la tradición europea. Aquello era otra liga, algo muy serio. No me sirvió para apreciar más el violín, que acabé dejando, pero sí para atisbar la grandeza de los grandes compositores, lo divino que hay en lo humano. El final del solo, el pianísimo que crece y crece hasta que entra la orquesta con el motivo… eso es música y lo demás son tonterías.

IRON MAIDEN – Best of The Beast (1996)

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Cuándo lo conociste: Otro verano, este en un camping con la familia de un amigo, a los 14 años.

Cómo lo conociste: Fuimos a Andorra y nos compramos este cassette entre los dos, por la portada, no sabíamos muy bien lo que habría dentro. Era un ‘greatest hits’. Lo teníamos que escuchar dentro del coche de sus padres.

Porqué es importante: Con esto descubrí el rock. Al cabo de nada dejé el violín y me compré una guitarra eléctrica. Tuve una adolescencia heavy, que es algo muy sano. De toda la lista es lo que actualmente me gusta menos, pero le tengo mucho cariño, tuvo mucho impacto en mi vida.

PINK FLOYD – The Piper At The Gates Of Dawn

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Cuándo lo conociste: A los 17 años, cuando tuve mi primer reproductor de mp3.

Cómo lo conociste: Me gustaba un directo de Pink Floyd de mi padre y me bajé varios discos con el Napster.

Porqué es importante: Estaba ya un poco harto del monotemático mundo del heavy, aquello se repetía más que el ajo. En esa época aún no había probado alcohol ni drogas (con los colegas éramos ‘straight edge’ sin saberlo), y recuerdo perfectamente experimentar mi primer cuelgue gracias a este disco. Solo escuchando música, me sentí físicamente colocado. Fue un reencuentro con esa libertad primigenia, la fantasía, ese subvertir la vida cotidiana que descubrí con los cuentacuentos y que hasta hoy sigue siendo mi mayor motivación para consumir o crear música.

Murdoc actúa el sábado 30 de septiembre en la sala BeGood de Barcelona junto a Roger Puig. El espectáculo en solitario de Murdoc es Deprimix: l’ultima stravaganza, una fantasía vídeo-musical con aquelarre incorporado. Electrónico, experimental y un poco folk, este show siempre cambia, nunca se repite. Una noche de cuentos que nos llegan gracias a la magia de la narrativa musical.

https://www.facebook.com/events/131274124166450/

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