El nuevo shoegaze que conquista hasta a los poperos

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Quién sabe si esta fiebre revival que vivimos desde hace unos años ha sido la responsable de la nueva ola musical que inunda medio planeta. Empezamos con los escaparates plagados de cardigans de abuelo y batas de mercadillo como las que tanta gracia nos hacían cuando íbamos de visita al pueblo de nuestros antepasados. Le siguieron los cassettes y la explosión del vinilo. Y ahora, veinte años después del boom del shoegaze, los noventa son lo más en cuanto a música se refiere y las bandas ya no quieren ser happy. Las letras intensas, la melancolía y el ruido han conquistado al público más poppy y se multiplican los artistas que quieren hacer ruido e impresionar con sus pedales.

Es la nueva revolución shoegaze, la que ha bebido de artistas de sonidos lánguidos como The Jesus and Mary Chain, Brian EnoVelvet Underground o Cocteau Twins. Pero que también ha mamado, en los últimos años, de aquellos que quisieron ser más rockeros como Deerhunter o A Place to Bury Strangers, más poperos como The Pains of Being Pure at Heart o más electrónicos, como Beach House.

Un género que, poco a poco, ha ido calando en nuestro país con bandas que han sabido mezclar lo mejor del shoegaze, el dream pop y los sonidos guitarreros británicos de Creation Records (My Bloody Valentine, Primal Sceam, Ride o Kevin Shields, por nombrar a algunas de sus bandas míticas). Si aún no te has adentrado en este nu-gaze, ahí van una serie de propuestas nacionales que no te van a dejar indiferente.

Noise Nebula

Desde el madrileño barrio de Carabanchel y con un trasfondo que abarca desde Sonic Youth a Yo La Tengo, pasando por Slowdive, estos chicos ganaron el concurso Converse Rubber Tracks y su vida cambió para siempre. Después de pasar cuatro días en Seattle grabando en los aclamados estudios Avast, han estado girando por salas de toda España hasta conseguir compartir cartel con M. Ward, Jimmy Eat World o Eagles of Death Metal en DCODE 2016. Con su primer EP, Northern Islands -Hideout- (Mad Moon Music, 2016), han hecho llegar el shoegaze al público más difícil, el menor de 25 años.

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Lúa Gramer

El pasado mes de febrero presentaron en su Cáceres natal un mini LP homónimo que grabaron con el genial Paco Loco en El Puerto de Santa María (Cádiz). En él se atisbaban pequeñas influencias de bandas como Los Planetas, Nosoträsh o Manta Ray, pero marcadas por un sonido mucho más depurado. El mes que viene presentarán otro mini LP más que también han grabado con Paco Loco y Clifford Records, en el que colabora Joaquín Pascual a los teclados, uno de los creadores más psicodélicos del panorama musical nacional. En Cuatro Pistas nos han encantado.

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Odio París

Con dos álbumes en su haber, este grupo de Barcelona ha sabido meterse en el bolsillo a los críticos más exquisitos con unos sonidos hipnóticos y muy cuidados. Aunque pasaron cinco años entre el primer trabajo y su segundo disco, las diez canciones que componen Cenizas y Flores les han catapultado hasta festivales como Vida Fest, Culturefest o el Festival Gradual Murchante.

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Nelaika

José Pardo, uno de los integrantes de Alice Moon, quiso reinventarse tras la disolución de su antigua banda. Y él solito, como un Juan Palomo musical, se ha montado un proyecto que suena como si levase una banda entera detrás respaldándole. Un aventurero, un explorador de sonidos al que no le da miedo experimentar si luego es capaz de crear algo único.

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Reconozco que siempre había sido partidaria de las bandas que me transmitían sensaciones placenteras. Podía ser a través de las melodías, de las letras o del show que me ofreciesen en directo, pero tenían que generar algo positivo en mí. Por eso, mi primer contacto con el shoegaze fue de incomprensión absoluta. Los artistas permanecían casi hieráticos sobre el escenario, más pendientes de sus pedales que del público; las letras eran tan oscuras que podrían haberse escrito mientras el compositor se ahogaba cuando era absorbido por un lodazal de arenas movedizas y, además, el ruido ni era pulido, ni complejo. Pero nada mejor que una incursión en el shoegaze para comprender mejor este sonido tan particular y empezar a amarlo.

 

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