Preparando el terreno para The Horrors

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The-HorrorsLa historia continúa. The Horrors siguen sin soltar el pie del acelerador, aterrando y sorprendiendo a propios y extraños, sin salirse de su guión y creciendo como una criatura hambrienta e insaciable. Pasan los años, nos hacemos mayores, y bandas como estas siguen quitándonos el hipo sin saber ni cómo ni porqué. Sí, señores, The Horrors vuelven a España, esta vez en sala, como a nosotros nos gusta: con poca luz de por medio y en un espacio cerrado donde absorber hasta el último decibelio de su sonido. 

Cuando uno piensa fríamente en qué se han transformado los de Southend-on-Sea se le remueven las tripas. Una década, ni más ni menos, hará que el quinteto empezó a hacerse un nombre entre los vecinos de su barrio. Hasta la fecha, cuatro álbumes marcan su dilatada y variada carrera. Y es que donde antes se respiraba punkarrismo en estado puro, post-metal crudo en vena tal como un filme gore, voces y órganos desbocados, hoy impera un sonido envolvente, evasivo, que se expande como la pólvora. En apariencia, la “Strange House” donde Faris Badwan y compañía crecieron en sus inicios, poco ha cambiado. Eso sí, dentro de ella han ocurrido muchas cosas: en 2009 emergió de entre las sombras “Primary Colours”, el álbum que, decididamente, disipó cualquier resquicio de duda acerca de lo que podría aportar The Horrors en un futuro no muy lejano. Fue la primera entrega para alucinar, una receta cromática, abstracta, profunda e hiriente; como algunos medios se aventuraron a definir, “tal como la experiencia de tomar LSD”. Bien, a decir verdad el disco es pura droga.

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Sin bajarse del carro de los ochenta, finales de los 70 (The Psychedelic Furs y My Bloody Valentine siempre han estado muy presentes en ellos) The Horrors fueron moldeando su sonido cada vez con mayores garantías de éxito. Así, “Skying” (2011), su tercer álbum de estudio, refrendó esa sensación que muchos ya teníamos: qualité. Encajonarlos como referencia del garage rock británico es algo irreprochable. En estos últimos años hemos visto descollar cantidad de bandas inglesas emergentes en su misma línea: TOY (sus ahijados), Eagulls, The Wytches, Younghusband… A cada cuál más talentosa.

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Retomando el hilo. El último gran hito discográfico de los ingleses recae en “Luminous” (2014), cuarto disco que explora un sonido más accesible (aseguraron que iba a ser un disco más bailable) y que está repleto de melodías que trascienden cualquier límite anteriormente fijado. Su buen hacer los trae nuevamente por nuestros lares, esta vez como reclamo de la masa, quien quedó rendida a ese gran “Luminous”. Las oportunidades de verlos en sala llegan en cuentagotas, pero el próximo 19 de junio hay una en la Riviera de Madrid. Como para perdérselo.

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