Wilco: al paso, al trote y al galope

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¿Se han preguntado alguna vez con cuántos ritmos conjugan Wilco sus canciones? La respuesta metafórica sería que con mil y uno; la particularista contabilizaría entre una y dos docenas en total; y la generalista hablaría de una media de cinco o seis distintos por disco. Nosotros nos quedamos con los tres más básicos.

El ritmo, en el género denominado americana, es algo de radical importancia: sugiere, de alguna manera, la velocidad a la que el oyente cabalga con la banda en cuestión, a lomos de sus guitarras y sus melodías suaves y pegadizas, mirando por la ventanilla de sus caballos todo lo que Norteamérica puede ofrecer desde su extenso universo cultural rural. Por eso, con vistas a promocionar su próxima gira por nuestro país, y conscientes de que ya se ha dicho casi todo de esta gran banda de Chicago, vamos a repasar su trayectoria a través de algunas de sus canciones más icónicas y teniendo como referencia los tres ritmos básicos: una retrospectiva de Wilco al paso, al trote y al galope.

Wilco, al paso

Los inicios de Wilco, tras la separación de Uncle Tupelo en 1994, se caracterizaron por el titubeante intento de continuación de la fórmula alt country de aquellos, pero ya sin la participación de un Jay Farrar que, en cambio, sí tendría éxito con Trace, su primer y más celebrado álbum con Son Volt, su nueva formación. A.M. no tuvo el mismo impacto, y de hecho puede considerarse como el trabajo más exclusivamente country de la banda liderada por Jeff Tweedy, ampliando a partir de entonces sus fronteras estilísticas. El disco, en cualquier caso, nos dejó algunas de las piezas más sosegadas de la banda de Illinois, ritmos de cabalgadura lenta y parsimoniosa como los de ‘I Thought I Held You’, ‘It´s Just That Simple’, ‘Dash 7’ o ‘Blue Eyed Soul’, mecidos por acústicas, banjos y steel guitars tímidas, pero con mucho que contar.

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Más adelante nos encontramos con estos mismos ritmos –de 40 a 80 bpm– en temazos como ‘Via Chicago’ y en trabajos mucho más vanagloriados como Yanquee Hotel Foxtrot –‘Ashes of American Flags’– o A Ghost is Born –‘Hell Is Chrome’, ‘Wishful Thinking’ o el inicio de ‘Less Than You Think’–, con una definición estilística mucho más abierta y desligada del simple folk. Pero sin duda alguna es en Sky Blue Sky –ya con Nels Cline en la formación– donde Wilco se mueven más mansamente, con esa delicada cadencia tan encantadora de temas como la propia ‘Sky Blue Sky’, ‘Shake It Off’, ‘Please Be Patient with Me’ o ‘On and On and On’. A estas alturas de su carrera, la voz madura de Jeff Tweedy ya se había convertido en el hilo conductor de un sonido que se hacía cada vez más amplio y rico dentro del género americana.

Wilco, al trote

No obstante, la banda de Chicago no se ha hecho famosa solo por sus piezas más lentas y tiernas. El trote es su ritmo más usado: medios tiempos sobre elegantes baterías, con el revoloteo libre de sus dos guitarras principales haciendo las delicias de cualquiera que ame un mínimo la música con letras mayúsculas. Como la maravillosa ‘Impossible Germany’, o las no menos carismáticas ‘Hate It Here’ y ‘What Light’, siempre de su disco Sky Blue Sky, de 2007, probablemente su época más brillante. También Wilco (The Album) es un compendio de dicha métrica, con piezas empapadas de movimiento como ‘One Wing’, ‘You and I’ o ‘I’ll Fight’; y asimismo en The Whole Love, su siguiente trabajo, encontramos otros buenos ejemplos, con efectos dispares, como ‘Art of Almost’ y ‘One Sunday Morning (Song for Jane Smiley’s Boyfriend)‘.

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En realidad, pensar en Wilco nos lleva a este tipo de ritmos, del mismo modo que escucharlos nos transporta a las planicies idealizadas de la ondulada Norteamérica rural. Y hemos trotado con ellos de este modo en todas sus épocas: desde la dylaniana ‘Passenger Side’ de su primer álbum, hasta ‘Taste the Ceiling’, del último, Star Wars, su trabajo más pesado y atropellado hasta la fecha. Pasando por hits de la talla de ‘Jesus, etc’ y ‘At Least That’s What You Said’, la monumental canción que abre A Ghost is Born, por ‘Company in my Back’, y por ‘The Late Greats’, la canción que cierra el trabajo por el que Wilco ganó el Grammy a mejor álbum de música alternativa en 2004.

Wilco, al galope

Incluso desde una perspectiva larga sería arriesgado afirmar que Wilco se estén desligando del medio tiempo como norma general, pese a que su último trabajo parezca transmitir cierta prisa en su métrica. A punto de cumplir los 50 años, puede que Jeff Tweedy se esté reencontrando con un lado macarra de su faceta creativa que nunca desarrolló del todo, pero que siempre ha estado presente en Wilco, a lo largo de toda su carrera, asociado a temas con ritmos superiores a 120 bpm. Desde ‘A Shot in the Arm’, de su tercer álbum Summerteeth, pasando por una ‘War on War’ melódicamente muy soft, ‘Spiders (Kidsmoke)’ y ‘I’m a Wheel’, de su obra cumbre, o ‘Sonny Feeling’, hasta las más recientes I Might’, ‘Dawned on Me’, ‘Born Alone’ o ‘Standing O’, de su penúltimo álbum.

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Ahora bien, aunque aceptáramos por buena dicha dinámica, basándonos en la trayectoria de sus dos trabajos más recientes, lo que más llama la atención de Star Wars es la tendencia a la uniformidad de la métrica, perdiéndose parte de esa excelsa habilidad para cabalgar a diferentes ritmos que tanto nos ha gustado siempre de Wilco. Temas como ‘Random Name Generator’, ‘The Joke Explained’, ‘Pickled Ginger’, Cold Slope’ o ‘King of You’ marcan la velocidad general de un álbum que tiene pocas pero agradecidas excepciones. En cualquier caso, nadie puede dudar a estas alturas de que Wilco son capaces de hacer exactamente la música que ellos quieren, y si por lo que sea se encuentran en un punto de su carrera en el que prefieren la verticalidad de la guitarra en lugar de la horizontalidad, ¿quiénes somos nosotros para juzgarles? Lo único a lo que realmente aspiramos con estas palabras es a que ustedes disfruten con Wilco, como nosotros, ya sea al paso, al trote o al galope.

Foto de cabecera de Pablo Luna Chao.

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